Dos días. Eso es todo lo que queda para empezar de nuevo. El verano se ha pasado como un rayo y la verdad, sin ninguna gana de enfretarme a lo que viene.
No ha sido un período fructífero. Nunca lo es. Siempre me visitan miles de objetivos e ideas a cumplir de los que al final no hago ninguno. Suelo quedarme tirada, aplatanada por el calor. Incluso hoy que hace más fresco y que incluso he madrugado, ya me he cansado con sólo pensar en lo que debo hacer. Y sólo llevo una hora y tampoco he hecho tanto.
Quizá tenía que haber nacido en forma de gusano o algo así. Por lo menos no tendría mala conciencia por no hacer todo lo que se supone.
Respiraré hondo y me concienciaré para que al menos hoy me cunda.
arledjinn dijo:
30 agosto 2010 a 22:52
Me resonó eso.