Navidades de película

LLegadas estas fechas, la televisión se convierte en una sesión maratoniana de cine casi continuo dónde todos los canales compiten por la máxima audiencia, proyectando las películas más taquilleras, más animadas o más vistas de los últimos años e incluso décadas.

Predominan por supuesto las películas animadas para entretener a los niños que disfrutan de sus vacaciones navideñas, aunque no siempre los responsables de los canales tengan claro qué películas deben echar en qué horarios.

El otro día por ejemplo, vi “Happy Feet, rompiendo el hielo”.  Pensé que sería una película infantil más, con dosis de humor e imaginación, y sin embargo resultó ser un golpe directo a la realidad.  Me resultó muy emotiva y con una gran carga ¿social? (Creo que no es la palabra que busco) para quien sepa ver los distintos problemas reales que toca.  Penetra en las conciencias de aquellos que tengan una mente abierta y no me pareció infantil, sino dirigida a los padres que acompañan a sus hijos a ver una película de animación.

Aparte del mensaje profundo que pueda tener oculto, también conviene fijarse en la película en sí misma, porque está hecha de manera maravillosa.  Retrata fielmente el ciclo vital de los pingüinos emperador (es casi un documental) y además tiene una banda sonora espectacular.

Realista y directa al corazón, sin olvidar la creatividad de las películas de este tipo de supuesto público.

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Buenísimo – Todos deberíamos hacer lo mismo

Gracias Juanjohombrebueno por compartirlo.

Humor “sururalista”

Así calificaban la película su director, José Luis Cuerda, y uno de sus protagonistas, Antonio Resines, en la entrevista posterior a la emisión hace unos viernes en “Versión Española”.

Veinte años de “Amanece que no es poco” y me sigue gustando tanto como la primera vez.  Y eso que lo único que recordaba de ella era que los hombres nacían de la tierra como si fueran coles y que era muy rara. 

Dudo que con 8 ó 9 años entendiera mucho de la película, pero siempre la he tenido en la cabeza, aunque no recordara el título.

Es una película culta, con una interminable sucesión de situaciones extravagantes, unos diálogos increíbles y un reparto de excepción, con todas las caras conocidas del cine español reunidas para el regocijo del expectador.

Eso sí, hay preparar primero una mentalidad abierta para no perderse en los primeros minutos.  Una película, que a pesar de lo incoherente que pueda parecer, tiene un hilo argumental con sentido y que hace que no pares de reír un sólo minuto. 

Por lo menos, eso me sucede a mí.

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