Tongo no, ¡¡¡TONGAZO!!!

Inspirado hace unos meses…

 

¿Quién se puede creer que en un concurso de baile, el público vote a la que peor baila para ganadora?

Vamos, no se lo cree nadie.  Y si realmente ha votado el público entonces es que sólo lo hacen por la morbosidad del escándalo.

No he visto el programa más que en un par de ocasiones y haciendo zapping, porque desde la primera edición ya no me había llamado la atención.  Me gusta la novedad pero cuando se explota algo más de lo debido, puede aburrir.  Y eso me pasó.  Y es que, como se suele decir, segundas partes nunca fueron buenas y en este tipo de programas-concurso, menos.

Si además le añadimos la polémica, pues pierden su esencia.

Señores, que es un concurso de baile y hay que valorar pues eso, cómo se desenvuelven los participantes en la materia, y no por quién es o deja de ser o por los numeritos que monta en cada programa (aunque no lo haya visto, me he enterado de todo).

Y si parece un palo de escoba y tiene menos ritmo que un pato mareado, pues oye, no le vamos a pedir peras al olmo.  Que hay que darle el premio un día porque el dinero va para ayudar a la gente, pues parece justo.  Pero no hacerle llegar a la final, cuando el resto de participantes, por mal que lo hagan, lo hacen cien veces mejor.

Es vergonzoso y por eso acabo por no ver nada en la tele.  Porque sino me corrompo al ver semejanes situaciones de estupidez.

Porque se está perdiendo la integridad en todo y sólo prima el escándalo.

Aunque pensando en el nombre del programa (que tuvieron que cambiar por emitirse en otra cadena diferente a la original) quizá por eso haya ganado la peor bailarina de la historia del programa, porque prima el “más que baile”.

Soy Español

¡Qué bonito y qué orgullosos nos sentimos de ser españoles!  Banderas colgadas allá dónde mires; la gente toda vestida de rojo…  ¡Qué maravilla que todos estemos unidos bajo los mismos colores!  ¡Qué amigos!  ¡Qué unidos nos sentimos todos!

¡Qué hipocresía!

Vale, es un momento histórico, pero es muy triste que  nuestro orgullo sólo se deba porque nos hemos clasificado (y a estas alturas ya ganado) para un mundial.   ¡Patético!  ¡El fútbol es lo único que nos hace sentirnos patrióticos! (Y sólo si ganamos, por supuesto) 

Hace poco más de un mes, antes de que se desatara la marea y locura roja por el mundial, si alguien ponía una bandera española en la ventana o la llevaba en el coche, se le tachaba de fascista, facha o cualquier apelativo similar.  Y eso con suerte, porque según dónde se aparcara el coche, reventaban las ruedas o incluso los cristales.  Somos así de “desgraciados”

Incluso si me apuras, cuando los ánimos se calmen y el mundial de fútbol quede olvidado de la memoria colectiva, volveremos a despotricar de aquellos que con orgullo digan “soy español”.

Seremos incapaces de mirar atrás y recordar que durante un perído breve de tiempo y aunque sea por fútbol, todos presumíamos de pertenecer a nuestro país: España.

¿Tan malo es sentir orgullo por pertenecer a un país e identificarse con una bandera, aunque no haya fútbol (o cualquier final en la que ganemos de cualquier deporte importante) de por medio?

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