Indolente

Dos días.  Eso es todo lo que queda para empezar de nuevo.  El verano se ha pasado como un rayo y la verdad, sin ninguna gana de enfretarme a lo que viene.

No ha sido un período fructífero.  Nunca lo es.  Siempre me visitan miles de objetivos e ideas a cumplir de los que al final no hago ninguno.  Suelo quedarme tirada, aplatanada por el calor.  Incluso hoy que hace más fresco y que incluso he madrugado, ya me he cansado con sólo pensar en lo que debo hacer.  Y sólo llevo una hora y tampoco he hecho tanto.

Quizá tenía que haber nacido en forma de gusano o algo así.  Por lo menos no tendría mala conciencia por no hacer todo lo que se supone. 

Respiraré hondo y me concienciaré para que al menos hoy me cunda.

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Cocinar con gasto cero

Este fin de semana unos amigos nos han hecho un regalo especial.  Cuando nos lo enseñaron, nos quedamos de piedra, yo porque nunca había oído hablar de algo similar (y no podía imaginar lo que era), y mi niño. porque pensó que era un invernadero.  ¡Menos mal que no dijo en voz alta lo que pensaba!

Resulta que era una olla solar.  Artesanal y ¿práctica?  Realmente sí.  Hoy la hemos estrenado y el pollo ¡estaba buenísimo!

Tarda mucho más tiempo en prepararse la comida, pero el gasto eléctrico es cero.  Y en cierta manera mi chico tenía razón, porque funciona como un invernadero.

Para aclarar las dudas de los que no sepan de que hablo, os dejo el siguiente enlace con imágenes de algunos tipos distintos (e instrucciones para construirlas):

Cocina solar

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