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Aventuras de carretera

¿Conocéis a alguien tan tonto como para ir a la gasolinera y no saber ni abrir el depósito del coche?

Yo sí, la que suscribe.

Debo alegar en mi defensa que hace poco que hemos cambiado de coche, que hace bastante que no viajamos y que siempre voy en el asiento del copiloto (y me reitero, voy en el asiento, lo cual no quiere decir que vaya de copiloto), por lo que no había tenido tiempo de adquirir esos conocimientos.

Además, ¿a quién se le ocurre poner un depósito electrónico?  ¡Si toda la vida se han abierto con la llave o con la mano!

El de la gasolinera seguro que todavía se está carcajeando de mí.

Porque encima, sólo a mí se me ocurre dejarme el móvil en casa cargando el día que lo necesito. Así que moneda en ristre, llama desde la cabina a casa.  A la tercera va la vencida, se dice, así que casi no me cogen el teléfono.

Y con la explicación y todo, todavía me ha costado encontrar la “dichosa” palanquita unos minutos. No sé para qué narices tienen que esconderla tanto…

Supongo que ni soy la primera ni seré la última.  Pero, ¿quién se lee el manual de instrucciones de su coche?

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