Aventuras de carretera

¿Conocéis a alguien tan tonto como para ir a la gasolinera y no saber ni abrir el depósito del coche?

Yo sí, la que suscribe.

Debo alegar en mi defensa que hace poco que hemos cambiado de coche, que hace bastante que no viajamos y que siempre voy en el asiento del copiloto (y me reitero, voy en el asiento, lo cual no quiere decir que vaya de copiloto), por lo que no había tenido tiempo de adquirir esos conocimientos.

Además, ¿a quién se le ocurre poner un depósito electrónico?  ¡Si toda la vida se han abierto con la llave o con la mano!

El de la gasolinera seguro que todavía se está carcajeando de mí.

Porque encima, sólo a mí se me ocurre dejarme el móvil en casa cargando el día que lo necesito. Así que moneda en ristre, llama desde la cabina a casa.  A la tercera va la vencida, se dice, así que casi no me cogen el teléfono.

Y con la explicación y todo, todavía me ha costado encontrar la “dichosa” palanquita unos minutos. No sé para qué narices tienen que esconderla tanto…

Supongo que ni soy la primera ni seré la última.  Pero, ¿quién se lee el manual de instrucciones de su coche?

Conciencia ecológica

“La tierra no es una herencia de nuestros padres, sino un préstamo de nuestros hijos” (Proverbio árabe)

 

¿Qué es un residuo?

Todo aquello que ya no queremos y tiramos porque no nos sirve.

¿Qué podemos hacer con nuestros residuos?  Regla de las 3 R’s: (en este orden):

Reducir: producir menos residuos.

Reutilizar: emplear varias veces o de diversas formas los productos que adquirimos.

Reciclar: utilizar los residuos como materia prima para la elaboración de nuevos productos.

 

-Una familia de 4 personas produce más de 1.500 kg. de residuos en un año. (Unos 4 kg. diarios)

Lo que más produce (50%) es basura orgánica.

-Lo que más le ocupa (de espacio) es lo de plástico.

-Una lata de conserva dura unos 10 años antes de degradarse.

-Un brick dura unos 30 años.

-Una botella de plástico tarda entre 100 y 1000 años en degradarse.

-Una botella de vídrio tarda más de 4.500 años.

-El vídrio es el único material infinito: se puede reciclar (usar como materia prima) todas las veces que se quiera para producir nuevos productos de vídrio.

-El plástico tiene una vida finita: llega un momento que no se puede reciclar más.

-Una sola pila de botón puede contaminar más de 600.000 litros de agua.

-El contenedor azul sólo sirve para papel y cartón, siempre que estén LIMPIOS. (Nunca echaremos bricks, ya que no son sólo de cartón y aquellos papeles o cartones manchados).

-El contenedor amarillo sólo admite ENVASES LIGEROS de plástico, bricks o latas (de aluminio o acero).  (No es un contenedor de plásticos, así que no podemos echar juguetes, perchas, sillas, mesas, pañales, cubiertos, etc)

El contenedor verde claro o iglú, sólo sirve para ENVASES DE VÍDRIO: botellas, tarros y frascos.

-Todo aquello que no va en los tres anteriores, va en el verde oscuro o “todo en 1”, excepto, pilas, aceites, electrodomésticos, muebles, ropa usada…. y aquello que pueda depositarse en el punto limpio.

NUESTRO PLANETA NOS NECESITA.

NOSOTROS NOS NECESITAMOS.

Elecciones….again

Hace unas semanas, terminé de leer un gran libro del también gran escritor José Saramago: “Ensayo sobre la lucidez”.  A groso modo y sin entrar en detalles que desvelen demasiado esta lectura imprescindible, nos cuenta la situación de una ciudad en la que sus ciudadanos deciden votar mayoritariamente en blanco en unas elecciones municipales cuyos resultados desencajarán el rostro del más frío de los políticos y que demostrarán que ante la adversidad impuesta, los buenos valores morales no amedran a nadie, sino al contrario.

Nuestros políticos han decidido convocar elecciones anticipadas para elegir al nuevo dirigente de nuestro país, debido a la insostenible situación económica que estamos pasando.  (Todos sabíamos que esta situación acabaría por llegar tarde o temprano). El período de bombardeo propagandístico está a punto de comenzar, justo después del bombardeo televisivo para anunciarnos que podemos solicitar nuestro voto por correo. 

A ellos, los políticos quiero decir, se les llena la boca de buenos própositos e ideas para el cambio.  Y al escucharlos, nuestro oídos se embelesan, porque hablan tan bien… (ejem)

Mientras tanto los recortes en distintos campos no dejan de sucederse y todos los intentos por echarlos atrás se quedarán en el olvido.  Nuestra pasividad nos puede.  Que se muevan otros, decimos…

Con el movimiento de los indignados, se demostró que los ciudadanos ya no estamos tan apáticos, que queremos cambio (a pesar de los radicales que siempre ponen mala fama al resto)

Y yo entonces me pregunto.  ¿Sería posible que sufriéramos un ataque de “cequera blanca” como a los ciudadanos de la novela de Saramago?  ¿Sabríamos actuar tan pacíficamente?

Esperemos que de verdad tengamos cambios para mejor.

La vuelta a la tortilla

“Un juez echa a un joven “ni-ni” de su casa, tras demandar éste a sus propios padres”

La primera vez que escuché lo de “Generacion Ni-ni”, no me llamó la atención y no me enteré a qué se refería, ya que vivo en un total y consciente desinformación.

Pero cuando algo empieza a repetirse mucho, uno acaba por tener que entererarse: Generación Ni-Ni: Ni estudia ni trabaja.

Supongo que, por desgracia, es algo que está en boga: jóvenes mayores de edad que ni estudian, ni trabajan y que por supuesto viven a expensas de sus padres, muchas veces, amenazándolos o tratándolos fatal, porque los padres lo aguantan todo.  Para eso son padres.

Hoy me ha chocado que un juez haya declarado esta sentencia pionera de echar a un hijo “redomadamente vago” (es mi traducción personal de ni-ni), que además había demandado a sus progenitores por negarse a pagarle una manutención.

Supongo que las causas que han empujado al juez a hacer esa sentencia serán excepcionalmente justificables y que por supuesto, no todos los jóvenes “ni-ni” serán iguales, pero me ha alegrado.  Quiere decir que se está empezando a dar la vuelta a la tortilla, porque estamos llegando a un punto muy preocupante en que los niños y jóvenes tienen todos los derechos del mundo pero ningún deber y encima los padres y educadores tienen que aguantar lo que les echen.

Y como no se les empiece a parar los pies, estamos jodidos, con perdón.

Que paren el mundo que me bajo

Nervios a flor de piel. Hoy he perdido los nervios.

Estrés.

Ganas de …. de…

¡Ahggggggggggggggggg!

¿Pero en qué narices piensan muchos padres de la actualidad?  ¿Es que no saben que hay que enseñar un mínimo de valores para poder CONVIVIR en sociedad?

Eso sí, para dar por saco a todas horas porque no están de acuerdo con lo que se les enseña en el colegio, para eso no dudan. 

 “Creo que les mandas pocos deberes.” 
 “Siento que mi hijo no quiere venir al colegio porque se le grita demasiado”
“No entiendo por qué se ha castigado a mi niño.  Sólo se estaba defendiendo.”
“Mira es que este ejercicio del examen lo tiene bien y se lo has puesto entero mal.”
 “Quería hablar contigo: me dijiste que mi chico iba muy bien y en las notas sólo le has puesto un bien bajo”…

¡Pero si hasta el monstruo del armario, ese al que temíamos tantísimo por la noche, no se atreve a salir a dar un susto por si le dan un puñetazo!

Y luego llamarán algún tipo de programa del tipo “Hermano Mayor” porque “Es que no puedo hacerme con él/ella. No nos respeta”

¿Pero que esperan? Los apuntan a todas las actividades extraescolares que pueden para que los dejen tranquilos el mayor tiempo posible (o los dejan delante de la tele) y luego ¿pretenden que encima se les enseñe a ser civilizados en el colegio?

¡Son maestros, no policías ni milagreros! Ocúpate de realizar tu tarea como padre y si no, pues no haber tenido hijos.

Pero no busques culpables fuera de casa.

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